La noche había sido inquieta y lluviosa, como se fue la luz me había ido a acotsar temprano pero los fuertes truenos me despertaban a cada rato. Las paredes se cimbraban con ellos y tamí que las repisas en la cabezera de mi cama se calleran sobre mi, pero ya estaba demaciado cansada como para quitar las cosas. Conforme la noche avanzaba el ambiente en mi cuarto se iba haciendo más y más denso, como si el agua de al lluvia se estuviera acumulando dentro de él.
Abrí los ojos, alrededor de la media noche, esta vez fue por que sentí algo psado sobre mi, el miedo que sentía me impidió moverme, así como el mismo peso. Lentamente levanté la cara solo para encontrarme con un rostro totalmente horrible, monstruoso. El susto me hizo levantarme pero la sombra oprimió mis brazos deteniéndome. Mi miedo era tal en ese momento quemi respiración, ya bastante agitada, se detuvo y mi visión comenzó a nublarse.
El ser libró una de mis manos y algo parecido a una enorme garra negra me tomó de la cabeza y comenzó a halarme. Sentía un dolor agudo poer extraño, era como si las garras me hubieran perforado pero sin dañar mi carne; como su el daño estuviera centrado solamente en mi interior.
Un fuerte hormigueo entumesió mis brazos y mis piernas antes de que dejara de sentirlos totalmente, era como si me estubiera encogiendo dentro de mi propio cuerpo. Ya no podía ver ni oir nada hasta que un fuerte estendo termino con todo lo que sentía...
Ahora puedo percibir mi cuerpo debajp de mi, en realidad no puedo ver, ni oir, ni sentir nada ya que no hay cuerpo material que lo haga; sin embargo puedo percibir todo a mi alrededor, mi cuarto, las repisas flojas, puedo distinguir cada una de als gotas que caen sobre el techo de mi cuerto, puedo distinguir mi cuerpo. Pero mi cuerpo vive ¡Respira! ¿Por qué respira si yo estoy aqui arriba?
Me concentro más en él...¡Es el ser oscuro el que lo hace respirar! Eso no puede ser, ese era mi cuerpo y no permitiré que un sucio espíritu lo ocupe. Un nuevo relámpago truena y todo tiembla con él, me regocijo al percibir todo aquel movimiento, pero me percato también de la repisa ¡Eso es!.
Concentro toda mi voluntad en la repisa y cuando siento que la tengo rodeada completamente la atraigo hacia mi. Con un fuerte ruido la repisa cae y las cosas que estaban sobre ella se rompen en el piso, en la cama, sobre mi cuerpo, mi cuerpo... Mi cuerpo ya no respira y el ser ya no existe.
Ya sin estar atada a nada comienzo a elevarme, más arriba más y más arriba, me elevo, me elevo... me pierdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario