Una pequeña súcubo
de radiantes ojos e igual corazón
intentó subir a los cielos
lugar prohibido para ellos.
No importándole el peligro
lucho con toda una legión
de ángeles y arcángeles
que no entendían su misión.
Y al llegar a la puerta
casi fue su perdición,
a punto de ser vencida
por su guardián y protector
-¿Qué es lo que intentas, demonio,
al subir a este lugar?
¿Cómo quieres cruzar estas puertas
con tu rango inferior?-
Preguntó ufano el protector
De las puertas, que ella intentaba cruzar
Para llegar al reino de las almas
y a una de estas atrapar
-Yo necesito, ángel
Un alma dentro de mi ser
Ese es mi fin, mi objetivo
Para lo que aquí llegué.-
-Pues aquí no conseguirás
Tu objetivo profano
Estas almas están a mi cuidado
Y cada una ya tiene un fin planeado-
Resignada la súcubo bajo
Más allá de la tierra mortal
Atravesó el purgatorio sin encontrar
El alma que su ansia ocupaba
Y a cada uno de los infiernos llegó
Enfrentó a mil demonios o más
En cada uno siempre la misma respuesta
Lo que buscas aquí no está.
Hasta que llegó al final
Lo más abajo que se podía llegar
Y allí encontró al máximo
Exponente de la oscuridad
Para su sorpresa, él no la atacó
Le habló con delicadeza
La ternura de un padre pareció
Reflejada en las palabras de su alteza.
-Dime pequeña, ¿qué es lo que buscas
Con tantas ganas y ansiedad?
¿Que te ha hecho hacer todo el recorrido
Desde el principio al final?-
-Padre necesito un alma-.
Ella trémula respondió
-Para ocupar cada miembro de mi ser
Con su nueva vitalidad-
-Pero hija ¿Cómo tú, una demonio
Puede buscar algo así?
Tu no necesitas un alma
De un humano así-
-Si la necesito Padre, si tiene un fin
Pues sé que sin el alma no se puede amar
De una manera total
Y sin mancha alguna-
-¿Y a quién quieres, hija mía
Entregar un amor tal?
Preguntó el padre amoroso
A la súcubo confundida-
-Es un humano, Padre
El que ha cautivado mi corazón
Ha logrado capturar toda mi atención
Y él ni siquiera sabe lo que soy.-
-Es normal hija, los humanos
no saben de nosotros
nos mantenemos ocultos en las sombras
Como los ángeles en la luz
Pero dime hija ¿Ya has probado
De su carne su sabor?
¿su alma también la has probado,
Le has robado su dulzor?-
-Lo he probado, padre
Y aunque me encantó su sabor
No sería capaz de hacerle daño
Ni de causarle ningún dolor
Por eso quiero un alma,
La necesito para amarlo así
Tal y como él se merece
Y como voy a hacerlo al fin-
-No te das cuenta hija mía
Todo el viaje que has hecho hasta aquí
Demuestra que puedes amar
Solamente con lo que tienes aquí-
Dijo el señor oscuro
Señalando el pecho de la súcubo
-Un ser no necesita un alma
Para que su corazón ame con tal pasión-
-Gracias Padre, tienes razón
Pero quiero que él sea feliz junto a mí
Y no se si siendo lo que soy lograré
Todo su amor merecer.-
-Te aseguro hija que lo será
No importa lo que seas mientras puedas amar
Y has demostrado todo tu amor hacia él
Así que ve y ámense por toda la eternidad.

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